El Municipio de Lanús se prepara para celebrar los carnavales con una serie de recitales y espectáculos anunciados como “gratuitos” para los vecinos. Sin embargo, vuelve a instalarse un debate que ya generó polémicas: ¿es prioridad gastar dinero público en recitales cuando hay demandas urgentes sin resolver?
Este anuncio llega además en un contexto donde el presupuesto municipal fue aprobado por el voto de los concejales kirchneristas y con fuertes críticas por parte de la oposición sobre el despilfarro de dinero y denuncian que debería destinarse primero a problemas cotidianos: calles deterioradas, prevención del delito, etc.
Las críticas no son nuevas. Un informe periodístico reveló que municipios y organismos estatales llegaron a pagar hasta $150 millones en un solo mes para financiar festivales gratuitos, con artistas que pueden cobrar alrededor de $45 millones por presentación.
En la misma línea, en Lomas de Zamora la oposición cuestionó un gasto superior a $83 millones para festejos municipales, con montos millonarios destinados a cada artista, lo que encendió el debate sobre el destino de los recursos públicos.
El debate de fondo es conocido pero siempre vigente: lo “gratis” para el público tiene un costo que pagan todos los contribuyentes. Y cada vez que un municipio decide apostar por el espectáculo, reaparece la misma pregunta incómoda para la política local: ¿fiesta o prioridades?