Según el relevamiento, Néstor Grindetti lidera la imagen positiva con un 49%, pero también registra un 45% de imagen negativa, lo que lo posiciona como un dirigente con fuerte base propia, aunque con serias dificultades para ampliar su caudal electoral. El estudio señala que se trata de un liderazgo consolidado, pero con techo político marcado.
En el segundo escalón del escenario aparecen Nacho Moroni y Julián Álvarez. Moroni muestra un perfil más competitivo en términos estratégicos: combina 39% de imagen positiva, bajo nivel de rechazo (24%) y un alto porcentaje de imagen neutra (37%), lo que indica potencial de crecimiento político.
En contraste, Julián Álvarez presenta un 52% de imagen negativa, reflejando un claro desgaste de gestión y una mayoría de percepción desfavorable en la opinión pública.
El informe también advierte que figuras como Nicolás Russo, Diego Kravetz y Darío Díaz Pérez concentran niveles muy elevados de imagen negativa, lo que limita severamente su competitividad electoral.
Por otro lado, dirigentes como Emiliano Bursese y Sofía Salce registran altos porcentajes de imagen neutra, lo que evidencia bajo nivel de instalación pública, pero al mismo tiempo margen para construir posicionamiento político futuro.