La tensión crece en Lanús luego de que la comunidad educativa de la Escuela de Educación Secundaria Técnica N°5 “John F. Kennedy” denunciara que el Municipio gobernado por Julián Álvarez volvió a avanzar sobre terrenos históricos de la institución, utilizados desde hace décadas para actividades deportivas y escolares. El derribo de uno de los muros del predio, realizado el 6 de febrero sin aviso previo, encendió la alarma entre estudiantes, docentes y familias, que ahora se organizan para resistir la medida.
El conflicto no es nuevo. Desde comienzos de 2024 se registran movimientos vinculados a un proyecto que busca incorporar parte del campo deportivo al denominado “Parque Las Colonias”, ya que el municipio se justifica diciendo que se necesitan más espacios verdes.
Sin embargo, la institución asegura que nunca se autorizó el avance y que, tras una serie de protestas, el propio intendente había prometido no tomar decisiones sin el aval de los representantes de la escuela en una mesa de trabajo. Ese aval —afirman— jamás existió.
Aun así, a fines de diciembre de 2025 se publicó la reanudación de la licitación de las obras y, pocas semanas después, llegó la maquinaria.
En el campo en disputa se realizan diariamente clases de educación física, torneos, ferias, muestras y festivales que forman parte de la vida institucional.
Pero el malestar va más allá del deporte. Desde el Centro de Estudiantes enumeran problemas urgentes que —según sostienen— todavía esperan solución: falta de baños en condiciones, escasez de computadoras, riesgos en talleres técnicos, deterioro edilicio y episodios de inseguridad dentro y en las inmediaciones del establecimiento.
Con este escenario, la comunidad educativa decidió pasar de la preocupación a la acción. Convocaron a una movilización para el viernes 13 de febrero con el objetivo de visibilizar el conflicto y exigir respuestas oficiales.
La consigna es clara: defender el terreno es, para ellos, defender el derecho a estudiar en condiciones dignas.
Mientras tanto, el silencio oficial frente a los reclamos alimenta la sensación de que la obra avanza más rápido que las explicaciones. Y cuando las decisiones que afectan a toda una comunidad parecen tomarse sin diálogo previo, la desconfianza se vuelve inevitable.