La interna del peronismo en la provincia de Buenos Aires atraviesa una guerra entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner. Con el calendario electoral interno en marcha, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), espacio que responde políticamente al gobernador Axel Kicillof, comenzó a consolidar presencia territorial en distintos distritos, incluso en aquellos donde La Cámpora mantiene un control histórico de la estructura partidaria, como es el ejemplo del distrito lanusense.
El despliegue del MDF se explica, en parte, por la necesidad de construir una herramienta política propia que respalde la gestión provincial y le dé sustento territorial a un proyecto que busca proyección a mediano y largo plazo. En ese marco, la recolección de avales y la activación de militancia no aparece como un gesto disruptivo, sino como una dinámica lógica de cualquier espacio que aspira a participar activamente de la vida interna del PJ bonaerense.
Este movimiento generó incomodidad en sectores ligados a La Cámpora, que interpretan el avance del kicillofismo como una intromisión en distritos donde hoy detentan conducción. Sin embargo, desde el MDF sostienen que la apertura de la discusión interna es necesaria para oxigenar al peronismo, ampliar la base de representación y evitar que el partido quede encapsulado en lógicas cerradas que ya muestran signos de desgaste.
Uno de los municipios donde esta tensión se expresa con mayor claridad es Lanús, gobernado por el intendente Julián Álvarez, uno de los principales referentes de La Cámpora en el Conurbano. Allí, el desembarco del MDF puso en evidencia una disputa política que hasta ahora se mantenía en segundo plano, pero que empieza a tomar forma concreta de cara a la renovación de autoridades partidarias.
En el distrito, el espacio alineado con Kicillof busca instalar una agenda vinculada a la gestión provincial y local, con énfasis en la obra pública, la presencia del Estado y la planificación a futuro, marcando diferencias con un oficialismo local que concentra el poder partidario pero enfrenta cuestionamientos por su desconexión con parte de la realidad cotidiana de los vecinos.
Lejos de plantear una ruptura, desde el MDF aseguran que el objetivo es participar, debatir y disputar democráticamente la conducción, entendiendo que Lanús es un distrito estratégico y que el peronismo necesita ampliar voces si pretende recuperar confianza social y competitividad electoral.
Es claro que este avance del kicillofismo no pasa desapercibido y expone con crudeza una interna que ya dejó de ser silenciosa. El distrito se convierte así en un escenario clave de la disputa entre Axel Kicillof y el núcleo duro de La Cámpora, con implicancias directas en el armado político local y en el control del PJ lanusense. La pelea no es solo por avales o cargos partidarios, sino por quién conduce el peronismo en uno de los municipios más estratégicos del Conurbano, en un contexto de creciente desgaste y fragmentación interna.