Tras una reunión reciente en el restaurante La Farola, comenzó a tomar forma una jugada política con proyección a 2027: impulsar nuevamente a Néstor Grindetti como candidato a intendente de Lanús.
Del encuentro participaron el mismo Néstor Grindetti y lo acompañaron Pablo Marolla, Damián Sala y Adrián Urreli. Allí se habría definido avanzar con su nombre como una forma de disputar el liderazgo interno de la oposición en el distrito, en un contexto donde la interna aparece lejos de resolverse.
El movimiento apunta directamente a Nacho Moroni, quien mantiene firme su intención de competir como candidato de La Libertad Avanza y a quien, según reconocen dentro del propio espacio, no logran frenar. En ese escenario, también surge otra definición incómoda para el sector: Diego Kravetz no estaría midiendo entre la población y una parte del grindettismo no estaría dispuesta a respaldar una eventual campaña suya.
La reaparición del nombre de Grindetti no responde a una lógica nostálgica, sino a una señal política clara: la conducción de la oposición está en disputa, no hay síntesis a la vista y las tensiones internas se proyectan mucho antes del calendario electoral.
Aunque faltan dos años para 2027, en la política local las definiciones empiezan a jugarse temprano y, como suele ocurrir, lejos de la escena pública. En Lanús, las campañas ya se discuten en mesas chicas.